La carrera exitosa de Vargas Lleras, marcada por atentados que casi lo silencian
Uno de ellos ocurrido el 13 de diciembre de 2002 con un libro-bomba que le amputó tres dedos de su mano izquierda.
Germán Vargas Lleras, fallecido este viernes a los 64 años, dio sus primeros pasos en la vida política en el Nuevo Liberalismo, el partido creado por Luis Carlos Galán, quien fue asesinado en 1989 por las mafias del narcotráfico.
En 1994 se postuló como candidato al Senado y fue reelegido para tres periodos consecutivos siempre con amplias votaciones como reconocimiento a su gestión legislativa, que lo llevaron incluso a ser presidente de esa corporación entre 2003 y 2004.
Desde la tribuna del Senado cuestionó duramente el proceso de paz del presidente Andrés Pastrana con las FARC por los abusos cometidos por esa guerrilla en la amplia zona desmilitarizada establecida para los diálogos en el sur del país, entre enero de 1999 y febrero de 2002.
Su defensa a ultranza de la mano dura contra los grupos guerrilleros lo llevó a alinearse en esos años, ya en las filas de Cambio Radical, con el entonces candidato presidencial Álvaro Uribe, a quien apoyó en sus dos mandatos (2002-2010).
Por su oposición a las FARC, Vargas Lleras fue víctima de dos atentados terroristas, uno de ellos el 13 de diciembre de 2002 con un libro-bomba que le amputó tres dedos de su mano izquierda, y otro el 10 de octubre de 2005 con un carro-bomba del que salió ileso aunque la explosión dejó nueve heridos.
Fue candidato presidencial en las elecciones de 2010, pero terminó en el tercer lugar por detrás del ganador, Juan Manuel Santos, y del exalcalde de Bogotá Antanas Mockus.
Tras las elecciones, Santos lo invitó a ser parte de su Gobierno y el político de origen liberal vivió su etapa política más intensa como ministro del Interior y Justicia (2010-2012) y de Vivienda (2012-2013) y vicepresidente (2014-2017).
En esta fase, Vargas Lleras fue el gerente de las grandes obras de infraestructura del país, lo que le dio una gran visibilidad al ser el encargado de supervisar e inaugurar las obras públicas más importantes, como carreteras y aeropuertos, y de repartir viviendas para los más pobres a lo largo y ancho de Colombia.
Solo se apartó unos meses a comienzos de 2016 por una cirugía a la que se sometió para la extracción de un tumor cerebral.
Esa gestión lo llevó a postularse como candidato presidencial por segunda vez en las elecciones de 2018, pero no le fue bien en las votaciones y terminó en el cuarto lugar.
Temperamento difícil
Durante su etapa en el Gobierno de Santos, los colombianos no solo conocieron su capacidad de gestión sino también que su temperamento difícil y por momentos irascible, lo que le quitó popularidad.
En enero de 2017, por ejemplo, le dio un coscorrón y golpeó con un paraguas a uno de sus escoltas mientras visitaba el municipio de Ciénaga de Oro, lo que encendió las redes sociales y obligó a Vargas Lleras a pedir disculpas públicas al guardaespaldas.
A pesar de los traspiés que empañaron su imagen pública, podía presumir de un brillante currículum educativo pues se graduó como abogado en la Universidad del Rosario y cursó después estudios de Gobierno y Administración Pública en el Instituto Ortega y Gasset de la Universidad Complutense de Madrid.
EFE